I Encuentro Nacional de los núcleos del CESYC – Eje Regional Cacique Guaicaipuro

Prensa CesyC somos todos

Acto de instalación y ponencia por parte del Prof. Lenin Romero

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Presentaciones de los Núcleos por parte de los voceros

Mesas de Trabajo

Sistematización del debate a partir de las preguntas generadoras elaboradas por el Eje Cacique Guaicaipuro

La investigación militante implica el compromiso con las personas y las comunidades en situaciones particulares, donde se establece un vínculo entrañable entre lo social, lo cultural y lo político. Implica la reflexión-acción permanente, situarse en el conocimiento de la realidad-otra o común, la coherencia entre la palabra y la acción que la acompaña. En este sentido, se hace necesario trabajar desde el sentimiento, desde la diversidad que caracteriza lo social y cultural sin prejuicios ni sesgos propios de los paradigmas investigativos que se han impuesto a lo largo de la historia de la Ciencia.

Es necesario destacar que la investigación militante implica asumir la responsabilidad que conlleva a optar por el fundamento epistemológico, ético y académico orientado hacia el estudio de la otredad silenciada, no sólo en lo social, sino también en lo cultural, educativo y político. Lo cultural debe ser el eje transversal que permita re-pensarnos en el contexto sociopolítico actual para lograr, en lo político, la verdadera transformación de las estructuras marcadas por siglos de dominación.

Desde la investigación militante, entonces, el aspecto sociocultural se define como el fundamento, la génesis y raíz desde donde emanan las condiciones de posibilidad para contraponernos y revertir la hegemonía dominante en lo académico, en lo ético y en lo político, a través de metódicas que permiten acercarnos a las diversas realidades y los sujetos que la conforman.

La sociedad actual, la capitalista, está constituida por relaciones sociales de dominación, donde prevalece la relación dominante – dominado. La práctica transformadora en el contexto de esta relación de poder sólo es posible desde los intereses del sector social sojuzgado. Pero este sector social desde las estructuras de poder constituidas en la sociedad capitalista no tiene acceso a un conocimiento de la realidad concreta en función de sus intereses. Por el contrario, sólo dispone de un conocimiento falseado, fetichizado, ideológico, fenoménico (de apariencia) de la realidad dada que responde a los intereses de la clase dominante[8].La concepción epistemológica y teleológica del CESyC debe apuntar hacia la construcción del conocimiento desde diversos paradigmas, ejerciendo la libertad plena, pero siempre, como dijera Martí, desde un mismo pecho. Desde el paradigma sociocrítico se introduce la autoreflexión de los procesos del conocimiento. La finalidad es la transformación de las estructuras de las relaciones sociales y dar respuesta a determinados problemas generados por aquellas relaciones de poder impuestas por la cultura hegemónica, que parten de valores contrarios al proyecto histórico y ancestral en defensa de la identidad, el territorio y las formas de vida basadas en el respeto a la Madre Tierra para garantizar a las generaciones futuras sociedades más justas y equitativas. Sus principios son: Conocer, comprender y transformar la realidad a través de la praxis libertaria y emancipadora. Unir teoría y práctica (conocimiento, acción y valores). Este proceso se desarrolla a través de una espiral continua de reflexión– acción. Que se asuma de manera comprometida los objetivos propuestos en el Plan de la Patria.

Asumimos entonces lo social y lo cultural como dimensiones integradas en un conjunto amplio de las distintas formas de vida del hombre y la mujer en sociedad. El estudio de lo social y lo cultural demanda el reconocimiento de estas como acontecimiento histórico.

  • La formación social o tipo de sociedad o forma de vida establecida por hombres y mujeres son históricas, porque al transcurrir el tiempo cambian y se diferencian una de otras. No son universales; aunque algunas concepciones de origen occidental con raíces Euro – Norteamérica han pretendido ser hegemónicas mediante la dominación objetiva y subjetiva, mientras otras han permanecido en resistencia durante muchos siglos. Es por ello, que hoy día, como investigadores militantes, es importante hablar sobre Formaciones Sociales o Formas de Vida; en plural y no en singular.
  • Las Formaciones Sociales o Formas de Vida para su estudio analítico en lo social y cultural se pueden abordar en varios componentes: económico, político, cultural, jurídico, pedagógico. Todos mediados y articulados entre sí como una misma unidad. Todos se manifiestan en lo concreto dado y en lo subjetivo.
  • Actualmente gran parte de la civilización está subsumida a la formación social del Capitalismo, la cual se soporta en la propiedad privada de los medios de producción, la enajenación del trabajador/a, la mercantilización de la vida y la naturaleza, socavando, a su vez, la fuente primaria que le da vida: hombres, mujeres y la pacha mama, dado las contradicciones internas que le constituye[2].

La dimensión social y cultural ocupa un lugar preponderante en el proyecto de la Universidad Bolivariana de Venezuela. Su centro y su eje de acción se sustentan en lineamientos puntuales contenidos principalmente en el Documento Rector. Este material ofrece algunas pistas claves para captar el preciso e incuestionable enfoque social que impregna la filosofía de gestión de la Universidad, el cual queda manifiesto tácticamente en varias secciones del documento.

La UBV se hace cargo del progreso del saber científico, humanístico y tecnológico y lo hace en relación con la detección de las problemáticas y aspectos desasistidos, claves para el desarrollo sustentable de Venezuela. Ello tiene como consecuencia, no la creación de un abanico variopinto de disciplinas y carreras, sino una adecuación permanente de su estructura y de sus ofertas académicas. La legitimación del conocimiento y la enseñanza universitaria se debe y se busca explícitamente en la vinculación de la UBV con la sociedad venezolana y en el diagnóstico de su realidad social, económica, política y cultural.[1]

Nosotros como sujetos pedagógicos intersubjetivos consideramos que la Universidad al posicionarse como proyecto educativo, cultural, social y político dentro de una racionalidad emergente denominado Socialismo del siglo XXI, exige del colectivo ubevista apropiarse del proceso de formación integral desde la Pedagogía Emancipadora y la Educación Popular, pero además asumir para los procesos de integración socioeducativa[2] una perspectiva epistemológica, metodológica, ontológica y teleológica alternativa, que garantice otro modo de generar conocimiento, relacionarse en y con las comunidades y pensar desde América Latina.

Valoramos de importancia que el Centro de Estudios Sociales y Culturales reivindique a lo interno de la Universidad sus atribuciones designadas[1], a saber:

• Articular las funciones socio-académicas, de producción y recreación de saberes e integración socioeducativa, propias del Centro, con la de los Núcleos Académicos conformados por equipos multidisciplinario de trabajadores académicos.

• Propiciar el reconocimiento académico amoroso entre los compañeros y compañeras del CESyC, impulsando la publicación, lectura y discusión de los trabajos de investigación de los miembros del CESyC. Leernos, citarnos, consultarnos.

• Facilitar las condiciones materiales para el ejercicio de la investigación. Impulsar convenios con las instituciones gubernamentales para la adquisición de equipos electrónicos, libros que posibiliten y potencien la capacidad creadora e investigativa de los trabajadores y trabajadoras académicas.

• Acompañar el desempeño de los trabajadores académicos en el compromiso de desarrollar los programas de formación de grado y educación avanzada, así como los no conducentes a títulos, en coordinación con la Dirección General de Desarrollo del Trabajador Académico y la Dirección General de Producción y Recreación de Saberes.

• Definir y actualizar con la Dirección General de Desarrollo del Trabajador Académico, la instrumentación del sistema de ingreso, permanencia y ascenso de los trabajadores académicos.

• Proponer al Comité de Centros de Estudios, junto con los Directores Generales de Planificación Estratégica y de lo Socio académico, los proyectos de rediseño curricular de cada programa de formación de grado, para luego ser considerado por el Consejo Universitario.

Es indispensable para el momento histórico y político que vivimos que la UBV a través de CESyC y sus núcleos de investigación se impliquen en procesos educativos, formativos e investigativos pertinentes y ajustados a la demanda sociocomunitaria con su diversidad y respetando el mundo-de-vida de los sujetos coinvestigadores en la recreación, re-escritura y transformación de sus realidades.

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