Simón Rodríguez y el socialismo bolivariano.

José Gregorio Linares
Núcleo Comuna o Nada

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No se ha visibilizado y sistematizado suficientemente el aporte de Simón Rodríguez como raíz fundamental en el diseño y construcción del socialismo bolivariano.
Hugo Chávez habló de Simón Rodríguez como uno de los referentes fundamentales del Árbol de las Tres Raíces de la revolución bolivariana y del socialismo del siglo XXI; sin embargo – y a pesar de que desde finales del 2005 nos hemos planteado la construcción de socialismo – hasta ahora no han sido visibilizados ni sistematizados suficientemente los aportes y contribuciones de Rodríguez al proyecto de construcción del socialismo bolivariano.
I.- Causas de esta invisibilización y distorsión. Varias son las razones que explican esta falencia:
1) El antibolivarianismo disfrazado de culto a Bolívar que predominó durante la Cuarta República. En esa época  no solo se creó un Bolívar distorsionado, cuya doctrina fue deslastrada de su carácter revolucionario, sino, además, se desvirtuó el aporte político de Rodríguez en la formación del futuro Libertador. Dicho aporte,  no se dio en la Escuela de Primeras Letras donde Bolívar (de diez años) estudió, y fue uno más entre un grupo de 114 niños al que Rodríguez (de 24 años) impartió clases; sino años después en Europa , cuando Bolívar ya adulto (21 años) enviuda, se va al Viejo Continente y se encuentra con Rodríguez (de 35 años) que ya para entonces era un socialista convencido, opuesto al capitalismo salvaje e inhumano de la Revolución industrial. Viajan juntos, estudian, leen, debaten. Es la etapa más rica en la formación política de Bolívar (1804-1805). Es entonces que hace el juramento ante el Monte Sacro (1805). Luego, viene otro momento esencial en la formación de Bolívar: cuando Rodríguez  (1823)  regresa a Suramérica y  pasa un año completo (1824) a su lado. Es el año cuando se producen los decretos y leyes más radicales a favor del pueblo de parte del Libertador, entre ellos los de distribución de tierras a los indígenas, y los de defensa de nuestra soberanía sobre los recursos del subsuelo. Sin embargo, a pesar de todos estos aportes en la formación política de Bolívar, para la historiografía de las élites, Simón Rodríguez queda reducido al simple “maestro” de primaria de Bolívar, obviando que Rodríguez lo formó ya adulto, en Europa, para “la libertad, la justicia, lo grande y lo hermoso”, magisterio que siguió ejerciendo en Suramérica hasta que las oligarquías conspiraron para alejar y no permitir comunicación epistolar alguna  entre ambos hombres. De este modo, Simón Rodríguez quedó reducido en el imaginario a un cortejo de anécdotas banales y ficticias en su relación con la figura del Libertador, quien ya había dicho que Rodríguez era “El hombre más extraordinario del mundo”.
2) La distorsión u ocultamiento a que ha sido sometido el pensamiento de Rodríguez por parte de las oligarquías y sus escribidores. En efecto, al capitalismo y sus oligarquías no le interesa que se conozca el pensamiento y la obra de las personas que en el pasado lucharon para crear conciencia de clase o de patria. Eso es lo que ha ocurrido con Simón Rodríguez, porque su ideario y acciones estuvieron de lado de los humildes, porque su proyecto político demandaba la radical transformación de la sociedad colonial heredada y su suplantación por una “República verdaderamente Popular”.  
Repito, hay intereses en desconocer el carácter radical y revolucionario del proyecto político creado por Simón Rodríguez, que él llamó la “Causa Social”. Rodríguez decía  “Todos huyen de los POBRES, los desprecian y los maltratan, alguien ha de pedir la palabra por ellos”. E insistía en que las revoluciones se hacen para  servir a los necesitados: “Para dar de comer al hambriento, para dar de vestir al desnudo, para dar posada al peregrino, para dar remedio al enfermo y para distraer de sus penas al triste”.
Se plantea transformar radicalmente la estructura económica basada en la explotación y suplantar entre los oprimidos la mentalidad sumisa. Luchó para impedir la perpetuación de la pobreza  e insistió: “El interés general está clamando por una Reforma y la América está llamada por las circunstancias a emprenderla .Los acontecimientos irán demostrando que es una verdad muy obvia: La América no debe imitar servilmente sino ser original. ¿Dónde iremos a buscar modelos? La América española es original; originales han de ser sus instituciones y su gobierno, y originales los medios de fundar uno y otro.” Insistía: “¡Cuidado, no sea que por la manía de imitar servilmente a las naciones cultas, venga la América a hacer el papel de vieja, en su infancia”.
Acá en Suramérica, decía: “debemos emplear medios tan nuevos como es nueva la idea de ver por el bien de todos”,  por tanto “La misión de un gobierno es  cuidar de todos, sin excepción para que cuiden de sí mismos después, y cuiden de su gobierno. Y explica  que “la ignorancia de los principios sociales, es la causa de todos los males, que el hombre se hace y hace a otros”. Plantea claramente que el fin de su proyecto social es, sencillamente, “hacer menos penosa la vida”. Se plantea la fundación de una república, pero no a la manera de las repúblicas elitistas y clasistas que proyectan  los ideólogos estadounidenses y europeos, no “la república, para que sea una, para que sea una la república, para que exista como tal, no puede estar supeditada a intereses particulares”.
Lamentablemente, como explica el investigador Andrés Lasheras :“Simón Rodríguez es uno de los personajes venezolanos, y quizás latinoamericanos, sobre el que más se ha escrito y menos se ha investigado”.
 3) Los mitos y falsedades que se ha creado en torno a su figura. Tristemente, tras varios lustros en el poder, se siguen coreando, incluso entre revolucionarios, lugares comunes y mitos contra Simón Rodríguez que luego la gente del pueblo repite erróneamente.  En efecto, han sido creados una serie de mitos en torno a la persona y la obra de Simón Rodríguez, los cuales no solo dificultan que el común de los venezolanos y latinoamericanos se forme una idea cabal acerca de quién fue realmente este hombre y cuál es la trascendencia de su obra, sino que se convierten en una traba cultural, académica y política a la hora de intentar conocer sus aportes al proyecto socialista. Ahora bien, ¿cuáles son los principales mitos que se han desarrollado en torno a la figura de Simón Rodríguez y su obra?:
1.- Que era un excéntrico e insociable; por ello le costaba entenderse con los demás, a eso le agregan que era misógino, cuando en realidad fue un hombre que vivía para que en la sociedad nos “entreayudáramos en lugar de entredestruirnos”; además fue feminista, como lo ha demostrado el profesor Alí Rojas.
2.- Que era un adelantado a su época y que por eso no fue entendido por sus contemporáneos, cuando la verdad es que la oligarquía de entonces si lo entendió perfectamente y por eso lo adversó y lo aisló.  
4.- Que era simplemente un maestro de escuela renovador y que su papel en la historia se limita a haberle dado clases de primaria al Libertador. Fue mucho más que un docente de aula: fue un político y un doctrinario que se vino a Suramérica a “Fundar repúblicas populares”.
6- Que en su praxis pedagógica lo que hizo fue desarrollar las ideas de los enciclopedistas especialmente de Rousseau, expuestas en el “Emilio”, cuando la realidad es que su proyecto político es diametralmente opuesto al del ginebrino. Rousseau trabajó para las élites; Rodríguez, para el pueblo.
7.- Cuando se acepta que era un hombre de ideas socialistas, se asume que sus propuestas sociales fueron tomadas íntegramente de los socialistas utópicos y que él no dio aportes originales a la causa y la doctrina socialista. La realidad es que fue profundamente original, y en muchos casos se anticipó a lo planteado por socialistas más conocidos.   
8.- Y el más absurdo y maledicente de todos los mitos: que se desnudaba frente a sus alumnos para enseñarles anatomía, con lo cual dejan en el aire unas insinuaciones perversas.  
No disponemos de tiempo para desmontar cada uno de estos mitos contra Rodríguez. Por los momentos me limito a recomendar la lectura de las ponencias y  libros sobre Simón Rodríguez de autores y autoras como Gustavo Adolfo Ruíz, Andrés Lashera, Alí Rojas, Thaís Marrero, Emilio Silva, Juan Calzadilla,  Iliuska Pérez, Alejandrina Reyes, Omaira Bolívar, Guillermo Luque  y, especialmente el Aló Presidente que Chávez dedicó a Rodríguez como raíz del socialismo bolivariano.   
II.- Consecuencias de este desatino histórico que consiste en invisibilizar a Rodríguez
Graves han sido  las consecuencias de arrastrar este problema. En primer lugar, en las políticas del  Estado socialista se ignoran o subestiman las posibilidades que para el diseño y aplicación de políticas públicas de corte socialista encierra el ideario de Simón Rodríguez.
En segundo lugar, hemos asistido a una especie de “pedagogización” e incluso de “didactización”  de la doctrina de Simón Rodríguez, el cual es visto simplemente como un “buen maestro”, un  “docente de ideas avanzadas”, ignorando que éste fue en primer lugar un político y revolucionario, el cual se plantea la creación de una nueva sociedad, y en función de ese propósito central, desarrolló una estrategia de sensibilización, concienciación ciudadana y capacitación científico- técnica (ideas, sentimientos y manos) de las masas empobrecidas , a lo que llamó Educación Popular, para de este modo destruir íntegramente el sistema de explotación y la mentalidad imperantes en las sociedades suramericanas de la época, herederas de la colonia, y reemplazarlo por una República de los Pobres, distinta a las Repúblicas de las Élites, propuesta por otros políticos en boga para su época.  
En tercer lugar, se ha subestimado el aspecto ético – asunto cardinal  en la doctrina de Simón Rodríguez – y que tiene como punto de partida el cultivo de la sensibilidad. Lo decía en su obra Luces y virtudes sociales:”Es menester ser muy sensible y tener mucha imaginación, para convertir el mal ajeno en propio”.
En fin, nos proponemos conquistar el socialismo el cual ha de ser  original. Debe surgir, por tanto, de las peculiaridades de nuestra propia realidad y buscar soluciones propias a nuestros propios problemas. Un socialismo que incorporar el ideario de nuestros libertadores y pensadores, entre ellos el de Simón Rodríguez. Este es el reto y el desafío intelectual que debemos asumir si en verdad aspiramos a construir una sociedad nueva arraigada en nuestra realidad e historia.
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